Nadie quiere ser objeto de la ira de alguien; y mucho menos de la de Dios.
Entiendo por qué algunas personas se sienten incómodas acerca de este tema.
¿Quién de ustedes ha sido objeto de la ira de otra persona? ¿Por ejemplo quien ha hecho enojar a sus padres, profesores, o patrones?
Por causa de la condición moral y espiritual de la raza humana es objeto de la de Dios, merecidamente somos por naturaleza objeto de la ira de Dios.
Vivimos en una era de sentimentalismo y permisividad, que hace difícil aceptar la realidad de la ira de Dios.
Muchas personas afirman categóricamente que Dios es amoroso por naturaleza, y sugieren que el amor de Dios y su ira son incompatibles.
Pero la realidad es que la ira de Dios no puede ser borrada de las Escrituras. Aunque es verdad que Dios es amoroso, misericordioso y está dispuesto a ofrecer Su gracia a todos como dice la Biblia:
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.
Una característica llamativa del Todopoderoso es Su ira intensa.
1.- ¿Qué provoca la Ira de Dios?
El pecado que provoca la ira de Dios es esencialmente el darle la espalda o rechazarlo, la ira es algo que los seres humanos eligen por sí mismos.
A).- La ira de Dios la provoca el crecimiento natural de su herencia pecaminosa.
Por naturaleza los hombres son hijos de ira en el sentido de que sus vidas pecaminosas, las cuales provocan la ira de Dios, son el crecimiento natural de su herencia pecaminosa. (Leer Génesis 3:1-23).
Adán y Eva eligieron su curso de acción (la desobediencia) y luego Dios eligió el suyo.
Como Dios santo sólo podía responder de una manera coherente con su naturaleza moral perfecta.
Tal vez se pregunte ¿Qué tiene la ira de Dios que la hace correcta?
A diferencia de los seres humanos, observe que Dios no se aíra a causa de la “pasión momentánea” o de una emoción confusa. Al contrario, la ira de Dios es en respuesta directa y calculada ante el pecado.
No podía permitir pasar por alto el pecado, debía castigarlo.
El pecado que cometieron puso en acción la tendencia del mundo a la desobediencia a Dios.
Este es el motivo por el cual todavía pecamos hoy: Todo ser humano que jamás haya nacido, con la excepción de Jesús, posee la herencia de la naturaleza pecaminosa de Adán y Eva (Leer Romanos 5.12–21).
El castigo de Adán y Eva refleja con qué seriedad Dios ve el pecado de cualquier clase.
He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre
Esta herencia de pecado, según las Escrituras, constituye la terrible condición, lo cual hace necesaria la ayuda de la gracia divina.
B).- La ira de Dios la provoca los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos.
Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
El hecho de que todas las personas, sin excepción, cometemos pecado prueba que tenemos la misma naturaleza pecaminosa.
Estamos perdidos en pecado y no podemos salvarnos por nuestra cuenta.
¿Significa esto que solo los cristianos hacen cosas buenas?
Por supuesto que no, muchos hacen bien a otros.
En una escala relativa, muchos son morales, bondadosos, respetan las leyes, etc. Comparados con los criminales, diríamos que son muy buenos.
Pero en la escala absoluta de Dios, nadie es lo suficiente bueno como para ganar la salvación.
Solo al unir nuestras vidas a la vida perfecta de Cristo podemos llegar a ser buenos ante los ojos de Dios.
«Hijos de ira» se refiere a los que reciben la ira de Dios porque rechazan a Cristo.
Si Dios que no fuera capaz de enfurecerse nunca tampoco sería capaz de amar. ¿Ha pensado usted alguna vez en eso? La ira de Dios es el resultado de su amor.
Es precisamente porque ama por lo que se pone furioso y por el amor por lo que ha de manifestarse el furor de su ira. Eso es algo que puede usted demostrarse a sí mismo.
¿Qué es lo que le enfurece? ¿No es casi siempre cuando algo o alguien al que usted ama se ven amenazado o herido? Por ejemplo, cuando alguien hace daño a nuestros hijos y se desencadena nuestra ira y si no es usted capaz de ponerse furioso cuando oye o ve el mal y la injusticia, eso demuestra que no es usted capaz de amar, porque el que no se puede enfurecer tampoco puede amar.
2.- ¿Por qué esta sobre mi o de la humanidad la ira de Dios?
A). - Porque nací en pecado.
Debido a que la herencia pecaminosa proviene de Adán y Eva.
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
¿Cómo puede Dios declararnos culpables por algo que Adán hizo miles de años atrás?
Muchos piensan que no es justo que Dios nos juzgue por el pecado de Adán.
Sin embargo confirmamos nuestra solidaridad con Adán cada vez que pecamos.
Estamos hechos del mismo material, con tendencia a rebelarnos, y los pecados que cometemos nos condenan.
Debido a que somos pecadores, necesitamos la misericordia y el perdón de Dios.
Describir algún tipo de enfermedad como herencia familiar...
B). - Por Rechazar a Jesucristo como mi salvador personal.
3Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; 4ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 5Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
La ira de Dios es dirigida hacia el impío e injusto.
Los impíos son todos aquellos que están enemistados con Dios por no tener sus pecados perdonados, que es el obstáculo que separa a Dios del hombre.
En un sentido, la ira de Dios ya descansa en los seres humanos inconversos (Que se obstinan en el pecado, que perseveran en él sin arrepentimiento), ya que ellos han rechazado el único medio disponible para la salvación.
3.- ¿Cuáles son las consecuencias de la ira de Dios sobre mi vida?
Dios debe ejecutar su ira contra el pecado y tenemos dos alternativas.
La persona puede escoger recibir la ira de Dios sobre sí misma por su naturaleza pecaminosa y por lo tanto ser condenado por toda la eternidad al infierno o esa misma persona puede aceptar la provisión que Dios nos ha dado por medio de su hijo Jesucristo y estar en el Reino de Dios.
4.- ¿Qué necesito hacer para escapar de la ira de Dios?
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo;…”
Nadie que se vuelva a Dios experimentará jamás su ira.
Esta queja de que Dios es un Dios de ira parece presentarnos una imagen de un Dios que se venga sin razón, como si se hubiera propuesto destruir a los hombres, pero no es nunca así.
Dios solo destruye, solo manifiesta su ira cuando los hombres han rechazado su amor.
Hay una manera de escapar para que no enfrentemos la ira de Dios y esa es aceptándolo como nuestro Señor y salvador personal.
5.- ¿Si soy hijo de Dios ya no tengo la ira de Dios sobre mí?
No, En el Día del Juicio, Dios ejercerá Su ira solamente contra del impío, o sea con las personas que rechazaron a Jesucristo como su salvador personal.
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
6.- ¿Cuándo peco ya siendo hijo o hija de Dios, vuelve a estar la ira destructora de Dios sobre mi vida?
No, porque ya es un hijo o hija de Dios, la herencia pecaminosa fue quitada ya de usted, pero Dios si lo o la corregirá, y tal vez esa corrección sea severa, hasta que usted recapacite como el hijo prodigo y vuelva otra vez a Dios. (Leer Lucas 15:11-32).
Dios Disciplina a Sus Hijos:
A).- Por Medio de la Enseñanza.
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.
Dios nos enseña mientras que estamos a solas con Él estudiando Su Palabra.
Nos enseña por medio de pastores y maestros de la Biblia.
Nos enseña a través del ejemplo de hombres y mujeres piadosos.
A lo largo de toda nuestra vida debemos estar aprendiendo acerca de Dios y sus caminos.
B).- Por Medio de las Circunstancias.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
C).- Por Medio del Castigo.
Si no hacemos caso de Su enseñanza ni de Su disciplina, Dios tiene que castigarnos.
Dios nos corrige cuando somos desobedientes.
El castigo no es lo mismo que el juicio de Dios. El objetivo del juicio es hacer que una persona sufra por haber actuado mal; mientras que el objetivo del castigo es ayudar a alguien a ser una persona mejor. Hay otra diferencia. El juicio no involucra amor, mientras que el castigo, sí.
Un padre muestra su amor por su hijo castigándolo.
El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.
Lo primero que debemos ver acerca del castigo es que es prueba de que somos hijos de Dios.
Dios no disciplina a los inconversos. Él corrige sólo a sus propios hijos.
Cinco niños jugaban en un jardín. Estaban cubiertos de barro. De pronto salió una madre y dio unas nalgadas fuertes a tres de ellos, prohibiéndoles seguir jugando allí. Uno de sus chicos se quejó: “¿Por qué no les pegaste a los otros también?” “Porque ellos no son hijos míos”, replicó la mamá.
¿Te preguntas por qué la gente inconversa hace mal y aparentemente se la pasa muy bien, en cambio cuando un hijo de Dios hace lo mismo, recibe una corrección? La razón es simplemente ésta: Los inconversos no son hijos de Dios.
Dios sólo disciplina a sus propios hijos.
Los inconversos serán castigados por sus pecados en la vida venidera, todo el furor de la ira de Dios será sobre ellos, pero Dios corrige a Sus hijos en esta vida. Si Dios te corrige, eso prueba simplemente que tú eres Su hijo.
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.
¿Cómo Debemos Recibir la Corrección de Dios?
Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él.
El uso de la palabra “menospreciar” en este versículo, significa no darle la debida importancia.
La Biblia nos amonesta a que no recibamos a la ligera la corrección del Señor.
Si Dios nos corrige, debemos tomarlo seriamente, buscando aprender la lección que Él desea enseñarnos.
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
¿En quiénes produce la corrección “el fruto apacible de justicia”? Lo produce en “los que en ella han sido ejercitados”, aquéllos que son sumisos a la corrección de Dios.
¿Qué significa llegar a ser un cristiano, un creyente, un seguidor de Cristo?
El amor de Dios para con los pecadores, es expresado en la vida y la muerte de Jesús, constituye el tema dominante del NT, y este amor se manifiesta en que Jesús experimentó por cuenta del hombre y en su lugar la miseria, las aflicciones, el castigo y la muerte que corresponden a los pecadores sometidos a la ira de Dios.
Algunos piensan que uno puede ser un cristiano e ir al cielo simplemente yendo a la iglesia de vez en cuando.
Otros creen que significa ser una buena persona, un vecino que ayuda o un ciudadano honorable.
La Biblia, por otra parte, explica cuál es el único camino.
Cuando Tomás le preguntó a Jesús “¿Cómo podemos conocer el camino?” Él le dio la siguiente respuesta:
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Cuando usted acepta a Jesús como su Salvador y Señor de su vida comienza una relación con Él, “nace de nuevo y se convierte en un creyente y seguidor de Jesús.”
Jesús dijo mientras hablaba con uno de los líderes religiosos:
De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Cuando usted ore sinceramente, pidiéndole a Jesucristo que lo perdone y lo limpie de sus pecados, la Biblia promete perdón para todos los pecados que usted haya cometido:
“... la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”
Usted nace de nuevo cuando sigue estos pasos simples:
1.- Reconoce su necesidad de Jesucristo como su Salvador pidiéndole que lo perdone de todos sus pecados.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
2.- Se aparta del pecado y deja de vivir en rebelión contra Dios y Su Palabra.br>
El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
3.- Acepte el sacrificio de Cristo en la cruz como pago final y completo por su pecado.
Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Invita a Jesucristo a que viva en tu corazón como tu Señor y Salvador.
9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación
Cuando usted hace estas cosas, ¡Sucede un milagro! ¡Usted nace de nuevo! Jesucristo comienza a vivir dentro de usted. Usted queda libre de la pena abrumadora del pecado.
Conforme usted obedece los mandamientos de Dios y aplica sus principios para su diario vivir, la transformación continúa.
A medida que Ud. le permite tomar el control de su vida, y elige vivir diariamente conforme a Su palabra, usted llega a ser más y más como Él.
MODELO DE ORACIÓN DE ARREPENTIMIENTO.
Padre celestial, reconozco que soy pecador(a).
Me arrepiento de mis pecados.
Creo que Jesucristo murió por mis pecados, que resucitó de la tumba y que vive para siempre.
Le abro la puerta de mi corazón y de mi vida, y recibo al Señor Jesús como mi Señor y Salvador personal.
Deseo que Él sea el Señor de mi vida. Gracias por salvarme.
En el nombre de Jesús, amén.
¿Aceptó a Jesús como su Salvador y el señor de su vida?:
Si
No
Si decidió aceptar a Jesús como su Salvador y Señor personal lo felicito, ¡¡¡Muchas felicidades!!!
Ahora usted es un(a) hijo(a) de Dios, la Biblia dice:
Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
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