Uno de los temas bíblicos de los que más se hablan pero que no se sabe cómo explicarlo es el de la unción.
Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo.
Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó.
2.- La unción de los sacerdotes (iniciando con Aarón y sus hijos).
Y con la sangre que estará sobre el altar, y el aceite de la unción, rociarás sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de éstos; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con él.
Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo.
3.- La unción de los reyes.
Aunque los reyes no eran ungidos para el servicio religioso a Dios, eran apartados para una tarea especial de gobierno.
Eran consagrados con la tarea de dirigir y gobernar con justicia al pueblo.
Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová.
Y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán como rey sobre Israel, y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón!
Y le dio Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungiras a Hazael por rey de Siria.
4.- La unción de profetas.
A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.
Así la Biblia en el Antiguo Testamento registra la unción de objetos del tabernáculo, la unción de sacerdotes, la unción de reyes y la unción de profetas.
El Antiguo Testamento no habla de niveles de unción, ni de tener la unción en el sentido de tener poder de Dios. Se menciona que el Espíritu del Señor venía sobre sus siervos y les daba poder.
Esta acción se registra mucho en el libro de los Jueces, en donde el Espíritu del Señor venía sobre Gedeón, o sobre Sansón y los llenaba de fuerza, sabiduría y poder para liberar a Israel en tiempos de guerra y opresión, pero no se le llama unción.
En el Antiguo Testamento el Espíritu Santo no moraba de forma permanente en su pueblo como vemos que sucede en el Nuevo Testamento a través de la salvación de Cristo en el creyente.
13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
En la época de la Biblia, un sello era una garantía.
El sello del Espíritu Santo sucede en el momento de la salvación, es una promesa o garantía del futuro del cristiano, de la herencia eterna con Jesucristo, pero también es una garantía que él o ella es un hijo de Dios.
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
La Unción en el Nuevo Testamento:
Los roles de profeta, sacerdote y rey son los roles principales de liderazgo descritos en el Antiguo Testamento, y cuando Jesús vino, cumplió con los tres.
Jesús como Profeta:
En el Antiguo Testamento los profetas ejercían su ministerio dado por Dios como oficio, una estructura jerárquica con títulos y autoridad.
Hablaban en nombre del Señor y decían lo que Dios les decía que hablaran y profetizaron algunas cosas que ya se cumplieron y otras que están por cumplirse.
Dios realizaba sanidades y milagros a través de ellos
Y la gran mayoría de los profetas del Antiguo Testamento profetizaron la venida de Jesús a este mundo.
Pero eso ya se terminó con la venida de Jesucristo.
Juan el Bautista fue el último profeta de esa línea.
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.
Con Jesús se hicieron realidad todas las esperanzas de los profetas.
Jesús enfatizó que su Reino cumplió la Ley (el Antiguo Testamento); no la abrogó, no implantó un nuevo sistema, sino consumó el antiguo.
No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
El canon ya se cerró.
Las supuestas declaraciones proféticas o visiones que algunos alegan que provienen de Dios hoy en día, no pueden ser inspiradas y consideradas como parte de la revelación de Dios investidas de alguna autoridad como la de los 66 libros canónicos de la Biblia.
Ahora los Profetas en el Nuevo Testamento solo ejercitan el don de la profecía para la edificación del cuerpo de Cristo, no como oficio ni estructura jerárquica ni títulos y autoridades.
11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Jesús mismo es la Palabra de Dios, Él no es un profeta humano que habla la Palabra de Dios.
Más bien, Él mismo es el Verbo hecho carne para habitar entre nosotros
No hay revelación de Dios más fuerte o más veraz que Jesucristo.
17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. 18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Jesús como Sacerdote:
El papel de los sacerdotes en el Antiguo Testamento era actuar como mediadores entre Dios y los humanos.
Los sacerdotes ofrecían sacrificios a Dios en nombre de las personas para el perdón de los pecados.
Este era el papel del sacerdocio levítico de Aarón, y no estaba destinado a durar para siempre.
Después de que Jesús pagó el precio final y fue crucificado por el pago de los pecados del mundo, se convirtió en el único sacerdote que necesitamos por toda la eternidad.
Como sacerdote fiel, nuestro Señor ascendido se compadece, ayuda, y le da gracia a su pueblo.
17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Jesús en su rol y función como sacerdote no está sujeto a la muerte como los sacerdotes del Antiguo Testamento, sino que permanece sacerdote para siempre y siempre vive para interceder por su pueblo.
Su ministerio como sacerdote es comunicar o mencionar nuestras necesidades; pedir que no ocurran ciertas cosas en nuestras vidas
31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
También el ministerio de Jesús como sacerdote es el de limpiarnos de cosas malas y pecaminosas.
1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Los redimidos por la sangre de Cristo que adoran y evangelizan son considerados un sacerdocio «real».
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Este pasaje se apoya en el llamamiento de Dios al antiguo Israel.
5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
Pedro y Juan aplican esta verdad a los creyentes del Nuevo Testamento.
5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Dios nos ha hecho "reyes y sacerdotes para nuestro Dios" (Apocalipsis 1:6). Él quiere que tengamos el poder de reyes y la pureza de sacerdotes.
Es vital que experimentemos Su unción a plenitud a fin de tener eso.
Y como sacerdotes cuando estamos unidos con Cristo como miembros de su cuerpo, se nos da la responsabilidad de llevar a otros a su presencia también, nos unimos en su tarea de reconciliar a Dios con el hombre.
18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Jesús como Rey:
Cuando nuestro Señor regrese, tomará las riendas del gobierno y gobernará las naciones de este mundo como un dictador benevolente.
Entonces, y solamente entonces, el mundo experimentará un tiempo de justicia, honradez, bienestar social, prosperidad económica y conocimiento espiritual.
El demostrará que es Rey de reyes y Señor de señores en la misma arena donde ocurrió la rebelión del hombre contra Dios.
11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
Ni educación, ni las habilidades especiales le darán a su ministerio el poder que debe tener para transformar las vidas de las gentes. ¿Qué podrá transformarlas?
La completa unción del Espíritu Santo únicamente.
La iglesia de hoy necesita desesperadamente la unción del Espíritu Santo.
Muchos hablan de la unción
¿Cuántos realmente entienden lo que es la unción?
Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
La confianza del Apóstol Pablo no radicaba en su agudo intelecto o en su habilidad para hablar, sino en el reconocimiento de que el Espíritu Santo lo ayudaba y lo guiaba.
4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
El Apóstol Pablo no negaba la importancia del estudio y la preparación para predicar; él tuvo una instrucción profunda de las Escrituras.
La predicación efectiva debe combinar la preparación y el estudio con la obra del Espíritu Santo.
No use la aseveración de Pablo como una excusa para no estudiar o prepararse.
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.
Si sabemos que el poder de Dios es suyo, no nuestro, podemos evitar que el orgullo se apodere de nosotros y esto nos motiva a mantener un contacto diario con Dios, nuestra fuente de poder.
Nuestra responsabilidad es dejar que la gente vea a Dios por medio nuestro.
La unción es la acción invisible del Espíritu Santo, operando a través de un individuo o grupo de personas capacitándolos de una manera sobrenatural para producir la obra de Dios aquí en la tierra.
La unción es el poder de Dios que quita cargas y destruye yugos.
Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.
El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos.
Cristo en griego (y Mesías en hebreo) significa "El Ungido".
Jesús aclaró que era porque el Espíritu del Señor le había ungido que podía estar capacitado para tener un ministerio efectivo.
La misma regla se aplica a usted y a mí.
Para experimentar la unción de Dios sobre su vida, debe tener una relación personal y viva con el Espíritu Santo.
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
¿Quieres ser usado por Dios?, debes tener sed de Él, debes anhelarle, te debe gustar estar con Él.
Hay quienes se enamoran de las cosas de Dios, de la iglesia, del ministerio, de sus bendiciones, hasta de la provisión, pero el secreto es enamorarse de Él.
Cuando realmente le has conocido te alejarás del pecado, de los afanes de este mundo y de cualquier cosa o persona que te aparte de Él porque eres consciente de haber encontrado a alguien inigualable.
¿Quiere usted experimentar en su vida el poder del Señor?
Es indispensable creer.
La escritura afirma que sin fe es imposible agradar a Dios.
Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Este Pasaje bíblico afirma que, si creemos, veremos la gloria de Dios.
Si deseas que en tu vida la unción de Dios se manifieste debes tener Fe en que Él obrará.
Debes creer que el momento en que te levantes para ejercer tu ministerio el Señor hará su parte.
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.